«Demonios van o El Gran Festín» POEMA ORIGINAL
Este poema de mi autoría fue redactado en nada más que los efímeros resquicios de 10 mesquinos minutos, que lograron hacerse valer al eximir mi gran deseo de expresar, saturar mis venas con la sacrosanta idea de poner palabras a mi sufrimiento. Es así que este se encuentra atestado de balbuceos, reflexión, declaraciones insensatas y otro tipo de reflejos de mi cualidad de errar. Queda advertido, lea entre líneas.
–Te miro y me veo, me encanta lo que veo.
–Te miro y me veo, me encanta lo que veo.
Mil fantásticos recuerdos impregnados de dolor,
insolubles falsedades desque la noche cambió.
Insensato ya, el recuerdo sin valor yace por hoy
¿Qué hizo falta? ¿Qué he olvidado? ¡En el nombre del Señor!
Si mi vino llenó el cáliz, el suero en tu corazón,
putrefacto y moribundo, el mío llora sin control.
Do la muerte te condene ¡Y que en vida estés peor!
Impregnase en mí tu sangre y en tus labios el "perdón".
Concediérame Dios vivo, sabio, el don de la elección,
si sus besos fueren míos, olvídate de este amor.
Pero tente bien presente y no dejes que te atormente
que en mis noches de pasión sólo Él ocupará mi mente
porque debo yo admitir, ¡demonios van!, que bien se siente
saborear aquestos labios cuando sé que no me mienten.
Y de nuevo, he de clamar, sin un solo remordimiento
que no existe independencia de esto en mi deseo eterno,
pues jamás nunca he probado en mi vida sabor mejor
que la certeza de que yo, no merezco este sufrimiento.
Y no es mi culpa ser así si me ha creado a Él semejante,
Él, que se ve inalcanzable estando a dos pasos de mí,
juro que si me esperase cargaré con cualquier traje,
daré aliento y daré sangre
si pudiere formar parte de aqueste, su gran festín,
sepa altarme sobre tí (tú me llevaste junto a Él),
y mil tardes de lujuria nazcan de un sueño cobarde...
Así, al fin se hará justicia: el tiempo todo lo limpia,
jamás han de preguntar si ya no hay bálsamo en Galaat,
danzarán solemnemente la esperanza con la muerte,
y sólo así vas a dar frente al ya no ser, vas a perder
la mala suerte de vivir.
Este artículo fue realizado por Gótica Litraria, queda prohibida su reproducción sin previo aviso al autor.
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